Ale Anguiano denunció que la intervención militar de Estados Unidos en Venezuela para detener a su presidente Nicolás Maduro vulnera la integridad del pueblo venezolano y declaró su más firme y absoluto rechazo.
“Esta intervención militar no es un acontecimiento aislado, sino el regreso de una política aplicada en el siglo pasado a nuestros países, esa es una herida que aún sigue abierta en Latinoamérica: es la sombra larga y violenta del intervencionismo. Cada soldado extranjero en nuestro suelo, cada decisión impuesta es una negación de nuestra voluntad colectiva y democrática. América Latina no es el patio trasero de nadie; es un territorio con memoria y lucha, y su soberanía no es materia de discusión, es un principio incuestionable”, señaló.
Ale Anguiano fue enérgica al señalar que: “Exigimos, con la urgencia que impone la violencia desplegada, el respeto irrestricto a la soberanía de los pueblos y a su libre determinación. Los destinos de Venezuela, como los de cualquier nación hermana, deben ser decididos por sus ciudadanos, en el ejercicio pleno de su soberanía, sin tutelajes ni coerciones foráneas. La paz la hemos construido los pueblos día a día desde la sociedad civil, los movimientos sociales y las instituciones democráticas; no puede florecer bajo ningún intervencionismo. Por ello, exigimos un alto inmediato a esa violencia militar intervencionista. América Latina es, debe ser y será reconocida como una región de paz”.
Ale Anguiano se sumó, con convicción y solidaridad, a la voz de la presidenta Claudia Sheinbaum en su llamado por el respeto al derecho y a las instituciones internacionales: “Respaldamos su búsqueda inquebrantable del respeto a las normas del derecho internacional, a la resolución pacífica de las controversias a través del diálogo y la diplomacia, y a la construcción de una paz verdadera, arraigada en la justicia y la equidad. Este no es un camino de sumisión, sino de fortaleza colectiva. Es la defensa de un proyecto continental donde las diferencias se resuelvan con dialogo”.
Finalmente, Ale Anguiano señaló “Que este momento oscuro sirva, no para doblegarnos, sino para tensar aún más los lazos de la resistencia cultural y política que nos define. Desde la lucha social debemos defender la dignidad de la región y de nuestros pueblos. La paz en América Latina no será un decreto de los poderosos, sino una creación obstinada y diaria, tejida desde abajo, con la defensa de nuestra soberanía, nuestra autodeterminación y nuestra inquebrantable voluntad de ser libres”.