Entre 2023 y 2025, México consolidó una transición largamente gestada: la adopción masiva de la Inteligencia Artificial (IA). Impulsada por la necesidad de automatización tras la pandemia, la tecnología dejó de ser un concepto técnico para convertirse en un eje del desarrollo en centros de investigación y sectores económicos clave, con impacto directo en la formación de nuevas generaciones.
De acuerdo con la Organización de las Naciones Unidas para la Educación, la Ciencia y la Cultura, en colaboración con la Alianza Nacional para la Inteligencia Artificial y el Centro-i para la Sociedad del Futuro, el país ha registrado un crecimiento sostenido en el uso de IA, reflejado en la creación de centros especializados y en su incorporación en actividades productivas. Este avance responde, en gran medida, a la integración de herramientas generativas en empresas y procesos educativos.
Especialistas advierten que el epicentro del cambio está en la juventud. Sonia Márquez Ochoa señala que adolescentes de entre 13 y 18 años pasan entre 7 y 9 horas diarias conectados, interactuando con plataformas digitales, redes sociales y sistemas de IA.
Cerca del 80% de estudiantes y docentes ya utiliza estas herramientas para redactar textos, investigar o resolver dudas, lo que redefine habilidades cognitivas, sociales y creativas.
En el ámbito académico, instituciones como el Instituto Nacional de Astrofísica y Electrónica y el Instituto de Investigaciones de Inteligencia Artificial impulsan el desarrollo tecnológico, mientras universidades públicas y privadas amplían su oferta en áreas como ciencia de datos, ciberseguridad y robótica.
Este auge también alcanza sectores como el agroalimentario, donde planteles como la Universidad Autónoma de Chapingo integran IA en sus programas, evidenciando una transformación que trasciende las grandes ciudades.