El mural oculto de Angangueo: memoria minera resguardada en una secundaria

Por: | 3 mayo, 2026

En un espacio educativo que podría pasar desapercibido, se encuentra uno de los tesoros menos conocidos del muralismo mexicano.

La obra, realizada en 1964 por Arturo Estrada, originario de Panindícuaro, forma parte del legado de los últimos discípulos directos de Diego Rivera y Frida Kahlo, figuras centrales del movimiento muralista.

Ubicado al interior de la Escuela Secundaria Técnica No. 2, en el municipio de Angangueo, el mural trasciende lo decorativo para convertirse en un testimonio visual de la historia y la identidad minera de la región.

Elaborado sobre base de estuco, con pigmento integrado al muro, mantiene las técnicas tradicionales del arte postrevolucionario.

La composición retrata momentos clave de la vida local, como la tragedia minera del 25 de abril de 1953, donde murieron 25 trabajadores, y la posterior reorganización que derivó en la Impulsora Minera de Angangueo en 1955.

También incluye la figura de Bartolomé de Medina y una representación poco común de Rivera en su infancia, cargada de simbolismo ideológico.

En el techo, los cuatro elementos naturales refuerzan el vínculo entre minería y cosmovisión. A pesar de sismos e inundaciones como la de 2010, el mural conserva su riqueza cromática.

Hoy permanece fuera de los circuitos tradicionales del arte, resguardando no solo pintura, sino la memoria de un pueblo que se negó a desaparecer.

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