Morena Michoacán celebró los avances históricos que el estado ha logrado en materia de seguridad al cierre del cuarto año de gobierno, destacando que la percepción mediática de caos no coincide con la realidad estadística de la violencia, y que Michoacán hoy se encuentra en su mejor momento de seguridad en al menos una década.
El dirigente estatal de Morena, Jesús Mora, señaló que los datos presentados por la Fiscalía General del Estado y el Gobierno del Estado son claros y no admiten doble lectura: la violencia ha disminuido, los homicidios y delitos de alto impacto van a la baja, y hoy se investiga, se detiene y se judicializa más que antes.
“Cuando se analiza con seriedad y no con estridencia, lo que tenemos es una transformación real del panorama de seguridad en Michoacán. Hace cuatro años, el estado estaba en el pico histórico de homicidios; hoy, cerramos 2025 con el registro más bajo en diez años. Eso no es propaganda, es un hecho que se puede verificar”, afirmó.
Mora recordó que en 2021, previo al inicio del gobierno de la Transformación, Michoacán era uno de los estados con mayor incidencia de homicidio doloso en el país y vivía un escenario de expansión territorial del crimen organizado.
“Hoy no solo hay menos homicidios, también hay más investigación, más detenciones y más procesos judiciales. Eso significa que el Estado dejó de replegarse y volvió a ejercer autoridad”, subrayó.
El dirigente señaló que la campaña nacional del miedo no proviene de las familias michoacanas, sino de ciertos actores políticos y mediáticos que han hecho negocio y rating con la violencia, y que la utilizan para buscar posicionarse o distraer sobre sus propias incapacidades.
“Hay quienes necesitan que Michoacán se vea en llamas para pelear candidaturas o para justificar intervenciones; pero afuera del ruido, en la vida real, la mayoría de las y los michoacanos hoy viven en un estado más seguro que hace cuatro años.”
Mora destacó que el Estado no solo redujo delitos, sino que rompió inercias. “Por primera vez desde 2016, Michoacán cerró con sus niveles más bajos de homicidio, al mismo tiempo que aumentó la capacidad del Estado para hacer justicia. Termina la etapa en la que la impunidad era la regla y la violencia era la excusa.”
Finalmente, el dirigente llamó a leer este proceso en clave histórica: “La seguridad no se decreta, se construye. Se construye con obras, inversión social, juventud, educación, movilidad, control territorial e inteligencia judicial. Esa es la diferencia entre gobernar y gritar.”