Los amigos de después

Por: | 15 septiembre, 2026

En política hay amistades que tienen una curiosa característica: aparecen justo cuando se conoce al ganador.

Bastó que se anunciara que Carlos Torres Piña será el coordinador de la Defensa de la Transformación en Michoacán para que las redes sociales comenzaran a poblarse de felicitaciones, abrazos, fotografías y mensajes de quienes parecen haber descubierto, de la noche a la mañana, una vieja e inquebrantable amistad con el nuevo responsable político.

Durante el proceso de selección algunos estuvieron muy activos, pero respaldando a otros perfiles. Otros prefirieron guardar un prudente silencio, quizá para no equivocarse de futuro. Y algunos más permanecieron cuidadosamente agazapados, esperando que la política hiciera su trabajo y revelara hacia dónde soplaba el viento.

Ahora que el resultado está sobre la mesa, las dudas desaparecieron. Los antiguos silenciosos se volvieron entusiastas; los simpatizantes de otros aspirantes parecen haber sufrido una repentina conversión política y los que ayer no encontraban motivos para pronunciarse hoy tienen fotografías para demostrar su cercanía.

La política tiene esas cosas.

Y las redes sociales las hacen todavía más evidentes. Una fotografía puede convertirse en una especie de credencial de amistad, influencia o cercanía. Aunque, en tiempos de inteligencia artificial, hasta las fotografías merecen pasar por la aduana de la verificación. No todo lo que aparece en Facebook necesariamente ocurrió como se cuenta.

Pero quizá ni siquiera sea necesario discutir la autenticidad de las imágenes. Hay algo mucho más revelador: la fecha en que aparecen.

Porque la verdadera cercanía política no se mide solamente por quién felicita al ganador cuando ya se repartieron las cartas. También se mide por quién estuvo ahí cuando todavía existía incertidumbre, cuando había que tomar posición y cuando apoyar a determinado proyecto podía significar perder.

Es muy cómodo ser amigo del vencedor.

Lo difícil es sostener una convicción cuando todavía no se sabe quién va a ganar.

Por supuesto, nadie está obligado a permanecer eternamente en una posición política. Cambiar de opinión es legítimo. Construir acuerdos después de un proceso interno también forma parte de la política. Lo que resulta menos convincente es intentar borrar con una fotografía lo que todos vieron durante el proceso.

Porque las redes sociales pueden editar fotografías, fabricar escenarios y multiplicar felicitaciones. Lo que no pueden modificar tan fácilmente es la memoria colectiva.

Y en política, tarde o temprano, se termina sabiendo quién caminó al lado de un proyecto y quién simplemente estaba esperando saber hacia dónde corría el ganador.

Los amigos de verdad no siempre son los que aparecen en la fotografía.

A veces son los que estuvieron cuando todavía no había fotografía que presumir.

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