Ante la escalada de violencia provocada por los ataques de Estados Unidos e Israel contra Irán, la secretaria de Igualdad Sustantiva y Desarrollo de las Mujeres Michoacanas, Ale Anguiano, señaló que estos conflictos no pueden entenderse solo como enfrentamientos militares, sino como parte de una lógica histórica de dominación, despojo y control de territorios y recursos en regiones empobrecidas.
Ale Anguiano respaldó la postura de la presidenta Claudia Sheinbaum Pardo, quien ha reiterado que México apuesta por la paz, la diplomacia y la solución política de los conflictos, en congruencia con los principios históricos de la política exterior mexicana y con una visión humanista propia de la Cuarta Transformación.
“La violencia que hoy vemos no es defensa ni seguridad: es una forma de imponer intereses económicos, geopolíticos y estratégicos sobre pueblos enteros. Detrás de la guerra siempre hay despojo, saqueo de recursos y una lógica de poder que se ejerce desde las potencias sobre los países más vulnerables”, afirmó.
La secretaria subrayó que esta violencia no es abstracta ni lejana, pues se traduce en desplazamientos forzados, crisis humanitarias y la ruptura de comunidades completas, donde las principales víctimas son las poblaciones civiles, especialmente las infancias. “Cuando se normaliza la guerra, se normaliza que niñas y niños crezcan entre bombardeos, hambre y miedo. Eso es inaceptable desde cualquier perspectiva de derechos humanos”, sostuvo.
Ale Anguiano advirtió que la ultraderecha global ha hecho de la guerra una herramienta política, económica y simbólica, profundizando desigualdades históricas y perpetuando un orden internacional donde la vida vale menos que los intereses de mercado. “No puede haber paz mientras se siga justificando la violencia como mecanismo de control”, señaló.
Finalmente, reiteró que México, hoy encabezado por una mujer presidenta, tiene la autoridad moral para alzar la voz frente a la guerra, el despojo y la injusticia global. “Defender la paz es defender la vida, la dignidad de los pueblos y el derecho de las infancias a un futuro sin violencia. La transformación también se expresa en cómo nos posicionamos frente al mundo”, concluyó.